dilluns, 28 de març del 2011

¿Soñando?

Existía un mundo, un mundo apartado de las personas, alejado de lo malo y del miedo, un mundo donde todo es posible. Ese mundo, era el mundo de los cuentos y los sueños, donde vivía caperucita perseguida por el lobo y Blancanieves esperando su príncipe. Y no se como, pero un día tuve la oportunidad de aparecer en él y cambiar las historias. Todo empezó cuando nos fuimos a visitar a la tía Rosa. Ella le gusta mucho leer, y en su casa tiene una grandiosa sala llena de estanterías con libros de todo tipo. Me interese por uno, se llamaba “La caperucita roja”. Ese cuento me gustaba mucho, mi madre siempre me lo contaba antes de dormir, pero nunca me lo había leído. Página a página me lo termine y luego me quede dormida.

Cuando me desperté, ya no estaba en la biblioteca de mi tía, sino en un camino en un bosque. El cielo estaba oscuro y el suelo nevado. Andando por él llegue hasta un cruce. No sabía donde ir, pero un amigo me ayudo. Se me apareció el gato de Alicia en el país de las maravillas y me indico el camino.

Estaba un poco extrañada por lo que acababa de ocurrir. Seguí andando y me encontré con los siete enanitos, fueron muy acogedores y me invitaron a su casa. Me contaron que estaba en el mundo de los cuentos y sueños. Allí me iría encontrando con todos lo personajes de los cuentos, y todo lo que me imaginara sería posible. Me contaron, que el su mundo estaba muy mal ya que estaba debajo del encantamiento de una bruja muy poderosa y que yo era la única persona que los podía salvar. El encantamiento consistía en que los protagonistas de los cuentos se perdían y no encontraban el final feliz. Por ejemplo Blancanieves nunca se despertaba ya que nunca llegaba su príncipe, igual que la bella durmiente. Pero había un inconveniente, debía cumplir con mi misión en menos de dos días si quería volver a mi mundo.

Me fui de la casa de los enanitos y seguí por el camino. Ya llevaba un rato andando y estaba muy cansada, así que me senté en el suelo. Ya pensaba que no lo podría conseguir si tenia que ir andando yo sola con mis pasos tan pequeños, pero me vino a la cabeza lo que me habían dicho los enanitos. Cerré los ojos y me imagine un caballo, cuando los abrí tenia delante un precioso caballo blanco ya preparado para montar. Me subí a él y juntos seguimos avanzando.

Me encontré con Bella, la lleve hasta el castillo de la Bestia. Cuando entró las nubes se aclararon dejando ver un sol brillante que deshizo la nieve. Me fui. Seguí en el bosque oscuro y encontré al príncipe de Rapuncel en lo mas bajo de la torre sin puertas. Le explique lo que tenia que decir para que Rapunzel dejara caer su pelo. Otra vez las nubes se esparcieron y salió el sol que deshizo la nieve. Al largo del día me fui encontrando diferentes personajes y les ayudé. Cuando se hizo de noche me dormí en una cama muy cómoda que me había imaginado.

Me desperté por la mañana, y seguí mi camino, solo me faltaba una parte del bosque, la Caperucita roja y los tres cerditos. El único problema era el lobo, no sabía que hacer.

Al cabo de un rato me encontré con el lobo lo que me sorprendió era que él también estaba perdido, y aquí me entro mi duda. Si le decía lo que tenía que hacer se comería a Caperucita y lo matarían o bien se encontraría dentro de la caldera de los tres cerditos. Me hacia tristeza pensar en su final, y aunque si no lo acababa no me podrida ir, decidí no decir-le nada. El día se acabo y yo me quede atrapada en el mundo de los cuentos. Los enanitos me encontraron y me preguntaron porque no había salvado su mundo. No entendieron mis motivos, y se me tiraron encima con una garras afiladas y dientes sangrientos. Parecían poseídos por el mismo diablo.

Me asusté y cerré los ojos muy fuerte para no sentir dolor. Cuando los abrí me desperté gritando en la biblioteca de mi abuela. Cuando ya pensaba que solo había sido un pesadilla me encontré un gnomo de jardín a mi lado. Me fui corriendo a buscar a mis padres y les conté lo que me había pasado, pero no me creyeron así que decidí olvidarlo y desee que nunca más volviera a ese mundo diabólico, que solo fuera un recuerdo en mi mente, almacenado para nunca más volver a sacar-lo. Supongo que las cosas no son como parecen.

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