dijous, 22 d’octubre del 2009

Viage


Este viaje fue alucinante y además es uno de aquellos viajes que probablemente no

lo vuelvas a hacer nunca por eso siempre lo recordaré , el viaje

que hice con sólo doce años y con mis compañeros de clase.

Nos fuimos ocho días de viaje, los tres primeros días estuvimos en un

velero, luego a Cotlliure un pueblo muy bonito de Francia y después del largo viaje

nos fuimos a un hotel.

Mi velero se llamaba Bora Bora, era el más grande, de 8 personas. Nos

acompañaba el propietario del barco y nuestro profesor. ¡Fue lo mejor, nos dejaban

pilotar el barco y también colocábamos nosotros las velas y todo eso! Nos

bañamos en el mar cerca de la playa y nos podíamos tirar desde la proa del

barco, a cinco, seis ó siete metros de profundidad más o menos.

También íbamos de un barco al otro, increíble. Fue alucinante de verdad nos

sentábamos en la cubierta con las piernas colgando i cuando íbamos muy

rápido el agua nos tocaba los pies y estaba helada. A veces también nos

poníamos en la parte trasera del barco donde el motor y al poner los pies en el agua

se nos congelaban un poco pero era muy divertido porque cuando el motor removía

el agua nos hacia un masaje. Nos teníamos que tomar una pastilla para el

mareo porque el barco se movía mucho.

A Cotlliure nos dejaron una sala de un centro cultural para dormir y fue muy

divertido porque pusimos un montón de camas todas juntas en el suelo. Allí nos

encontramos con unos chicos de Cotlliure con los que ya habíamos hecho

intercambio de cartas. Algunos eran muy simpáticos y hasta se hicieron algunas

parejitas. Nos dejaron tiempo libre para ir a comprar en el pueblo cosas para

nuestras familias. Con todos mis amigos nos fuimos a comprar un helado, ¡Dios mío estaban buenísimos!

Después de dos días en Cotlliure mis compañeros se fueron a hacer una

caminata bastante larga hacia Nuria, allí estaba el hotel en que nos alojaríamos. Yo

i un compañero mas nos fuimos ya hacia el hotel con una señora que nos

acompañaba en el viaje i no hicimos la caminata. Aquel hotel estaba de maravilla,

cada habitación tenía su propia televisión i baño. Que por cierto estaban muy muy

limpios. Cuando llegaron nuestros compañeros estaban muy cansados pero la comida

i la comodidad de aquel hotel les reanimó un poco. Mi

habitación era de 4 personas.

Al volver ya para casa todos nuestros padres, abuelos, hermanos i familiares nos

esperaban ansiosos. Ese viaje ya se había acabado.