divendres, 17 de setembre del 2010

Viaje a Granada

Este verano me fui a Granada, bueno a un pueblo de al lado. El pueblo se llamaba Cuevas del Campo, y fui allí durante una semana después de volver de unas convivencias en Albacete de dos semanas.

El lugar era muy bonito, y además la semana que estuvimos allí era la fiesta mayor del pueblo.

El día que llegué a la casa mis hermanos ya habían llegado unos días antes y cuando me vieron me cogieron y me tiraron a la piscina con ropa y zapatos. Era el día 15 de agosto y era mi santo. Me regalaron un libro que me gusto mucho y me pasé el verano leyendo.

Durante el día estábamos en la casa, bañándonos en la piscina o mirando la televisión o entreteniéndonos de alguna manera.

Pero por la tarde-noche salíamos a pasear por el pueblo en la feria o en algún sitio de sus alrededores, como una playa que había por allí. Cuando fuimos a la playa se nos paró el coche a medio camino porque se nos acabó la batería i como íbamos con dos coches, con el otro coche hicimos lo típico que hacen en las películas i empujaron el coche para que pudiera coger fuerza y encenderse sin batería. Lo conseguimos y pudimos ir y volver con un coche sin batería y relativamente apagado.

Un día nos fuimos a Granada, tuvimos que ir en dos coches porque en una no cabíamos todos, y estuvimos por allí todo el día. Queríamos ir también a la Alambra, pero como se tiene que pedir las entradas con un año de antelación no pudimos entrar, pero nos bastó con verla por fuera. Como mi hermana ya había estado allí en el verano pasado nos llevó a un sito que ella ya conocía donde estaba lleno de tiendas en la calle. Yo me compré unos pendientes, pulseras,...Después ya cansados de pasear fuimos a una tetería ya que allí estaba lleno, a cada calle te encontrabas dos o más de ellas.

El último día para no quedarnos sin hacer nada nos fuimos a volar en una avioneta de esas pequeñas de dos personas. Fue bastante impresionante, divertido y entreteniendo.

Cuando estábamos volando el piloto empezó a subir y en el momento preciso dejo caer el avión. Cuando aterrizamos me quedé con ganas de más.

Aunque esto parezca ya el final de mi viaje no lo es, ya que cuando estábamos en el coche de vuelta se nos paró el coche al cabo de dos horas de viaje. Hubimos que llamar al Rac para que nos llevara otro coche, al final fuimos a alquilar un Audi y conseguimos volver ya por fin casa. Cuando llegamos estábamos súper cansados, pero lo mas difícil era que por la mañana mis hermanos tenían que volver a hacer las maletas para irse dos semanas mas a Londres, con lo bien que se está en casa!